jueves, 10 de octubre de 2013



            “HA DONDE VA EL TEATRO ESPAÑOL”

        Una vez más, como viene siendo habitual en estos tiempos, un político vuelve a hacer gala de algo a lo que nos tienen ya acostumbrados: el escaso manejo lingüístico. No hablo aquí de la inadecuación gramatical del discurso oral, aunque se me ocurren varios ejemplos también, si no de la falta de corrección a la hora de escribir. En este caso ha sido el turno de la concejal de cultura de Izquierda Unida de Madrid, Milagros Hernández, la cual envió el jueves pasado una carta al director de Artes Escénicas del Consistorio, Natalio Grueso, en la que la edil denunciaba la programación ofrecida por el Teatro Español precisamente en el año en el que se celebra su 430 aniversario. Al percatarse Natalio Grueso de la incorrección gramatical por parte de la concejal en el escrito, el contenido de este pasó a un segundo plano. La carta de la edil empieza con un “Ha donde va el teatro español”, y continúa con diversas confusiones entre “por qué”, pronombre interrogativo indirecto, y “porque”, conjunción causal. Además, olvida poner la tilde a diferentes palabras, errores que podríamos tachar de inadmisibles tratándose de una concejal de cultura. La respuesta del director de Artes Escénicas fue por este sendero, y no por lo que en dicha carta se decía, cosa que seguramente le vino estupendamente para atajar el problema que en ella se le planteaba.

      Errar es humano, todos podemos y equivocarnos en un momento dado, pero en el caso de personas que ostentan cargos públicos de relevancia, y además, cargos públicos relacionados con la cultura, esto no tiene cabida. Aquí, no importa el partido que abanderen o la ideología que representen, pues se supone que si lleva a cabo semejante labor es porque tiene la formación y cualificación requerida para el mismo. Pero está visto que esta afirmación es incorrecta, y estos parámetros no siempre se cumplen. Seguramente la intención de la carta era totalmente respetable, pues la concejal quería poner de relevancia la gran crisis por la que atraviesa el teatro español, tema importante tanto para la sociedad como para los profesionales del espectáculo. Es una pena que por cosas así, temas importantes y de trascendencia social parezcan un guión cómico hecho para personajes del Guiñol. 









Unidad Didáctica del Libro de Patronio o Conde Lucanor

Unidad didáctica de 5º de primaria

UNIDAD DIDÁCTICA 1

Unidad didáctica 1 de 5º curso de Educación Primaria.


sábado, 5 de octubre de 2013

LA CRÍTICA ES BELLA. CÓMO ANALIZAR LIBROS PARA NIÑOS

        La literatura infantil y juvenil nace de manos del adulto, siendo además el guía e instructor del proceso de lectura de los niños. Esta figura elige y determina las lecturas que considera más apropiadas, privando al infante de realizar elecciones propias e imponiéndolo como instrumento pedagógico.

      Actualmente la LIJ no tiene la relevancia que debería tener, pasando desapercibida por muchos medios de comunicación. Este caso se contrapone a varios de los estudios realizados en psicología infantil, en los que se considera crucial el periodo infantil para el desarrollo de la persona. Esta etapa se debería aprovechar al máximo con lecturas que aporten al niño valores esenciales, formando su persona interior. Por ello, la LIJ debería crecer notablemente dándole la importancia que realmente tiene.

      Además del aspecto psicológico, cabe destacar el lugar que posee la LIJ en la pedagogía actual. En vez de ofrecer una lectura de disfrute e interés personal, estamos volviendo a épocas pasadas en las que el libro era el vehículo en el que se basaba el proceso de aprendizaje. De esta forma el alumnado debe leer para una finalidad concreta y no por simple motivación personal.


    A la hora de la elección de uno u otro libro, son muchas las indecisiones debido al aumento de producciones literarias que se producen anualmente. Muchas veces se realizan elecciones por criterios económicos, por recomendaciones o por intereses pedagógicos, entre muchos otros. Debido a las equívocas selecciones que se hacen, se ha planteado la idea de que sean los sectores más cercanos a los niños (docentes, psicológicos o pedagogos) los que realicen la correcta selección. Pero, puesto que se trata de un adulto, que esta eligiendo un libro escrito por un adulto en el que el destinatario es un niño, deberá ser un gran conocedor de la literatura con la finalidad de seleccionar con criterio profesional.

      A pesar de su posible aceptación, esta idea contempla un fallo y es que el crítico es un adulto y, por tanto, los sentimientos y reflexiones extraídas de la lectura siempre estarán influenciadas por el pensamiento adulto. Por ello, la crítica más aceptable a la hora de seleccionar un libro de texto para los educandos se basa en una crítica metódica y analítica: descubrir aquellos libros que no deberían pasar desapercibidos por su importancia, descartar aquellos libros que están de moda pero tienen un contenido inapropiado, dar pautas en la elección personal de los libros y, sobre todo, recomendar libros que inciten a leer. 



miércoles, 2 de octubre de 2013

RESUMEN DEL ARTÍCULO DE GEMMA LLUCH: Mecanismos de adicción en la literatura juvenil comercial.

      Según la autora Gemma Lluch en su artículo Mecanismos de adicción en la literatura juvenil comercial, el secreto de que ciertas literaturas juveniles se conviertan rápidamente en éxitos comerciales radica en mecanismos que, parecen desarrollar cierta adicción en el lector para seguir consumiendo dicha literatura. Los mecanismos de los que hablamos hacen referencia tanto a estrategias diseñadas antes, durante y después de la lectura, como a marcas discursivas que provocan en el lector un placer inmediato.
En el mismo artículo, Lluch hace referencia a la literatura comercial entendiendo esta como paraliteratura, la finalidad de la cual es el consumo de masas. Se podría decir que el nacimiento de la paraliteratura es bastante reciente, siendo su referente más inmediato la novela popular del s.XIX, cuya finalidad era el entretenimiento y la diversión popular de todas las capas sociales alfabetizadas.
Encontramos diferencias bastante notables entre la literatura y la paraliteratura. Por un lado las de nivel paratextual, donde se aprecia que la literatura comercial tiene una presentación distinta: cubiertas con ilustraciones y colores estridentes y títulos que juegan a menudo con la emotividad. Estos factores difieren bastante de la literatura, caracterizada más bien por su sobriedad. Todos estos elementos paratextuales de la paraliteratura están anticipando al lector el contenido del libro de forma que, cuando el lector escoge este tipo de lecturas  sabe que es lo que va a encontrar en su interior de antemano y espera que no le defraude. Por otro lado, también existen diferencias a nivel discursivo en cuanto a la repetición, al ritmo narrativo, y sobre todo al hecho de retomar una y otra vez procedimientos, lugares, situaciones dramáticas o personajes vacíos de contenido y de forma que, no incitan de ningún  modo a la reflexión por parte del lector.
También existen diferencias en el contexto comunicativo entre las que cabe resaltar que, la literatura comercial para jóvenes tiende a la globalización y homogeneización, diluyendo las características particulares en pos de una visión igual para todos. Con el redescubrimiento de El señor de los anillos, el tipo o “tema” épico pasa a estar en un primer plano, y junto a esto el hecho de hacer uso de la mercadotecnia para comercializar estas lecturas. De este modo, se crean iconos culturales y mediáticos a partir de un autor o relato determinado, facilitando así la perpetuación del placer producido por la lectura una y otra vez, hasta que ésta deja de ser rentable para el productor. El mejor ejemplo de esto lo encontramos en la obra  Harry Potter de J.K. Rowling.
Si nos centramos ahora en los mecanismos adictivos utilizados a nivel del relato, encontramos que existen elementos estilísticos que funcionan de forma peculiar, como son: el diálogo, la descripción, el tipo de narrador, la manera de estructurar las acciones, los personajes y las opciones estilísticas.
A todas estas características cabe añadir el hecho de que protagonista y lector compartan la misma cosmovisión. Es decir, narrador y lector observan y juzgan lo que les rodea de la misma manera,  y esto adquiere una notable relevancia ya que, todos consideramos agradables las cosas que nos son propias y a aquellos que se nos asemejan. Si lector y protagonista se parecen en personalidad y gustos, la distancia entre ambos se acorta de modo que, el diálogo penetra mucho más y mejor en el lector. La información intertextual se basa pues, en el presente más inmediato que rodea al lector: música, series, películas, etc. Además, a nivel ideológico, el protagonista adoptará valores e ideas aceptados por la mayoría, de forma que esto facilita la aceptación por un mayor número de lectores.

         Gemma Lluch concluye su artículo diciendo que, los mecanismos utilizados por la paraliteratura juvenil favorecen la manipulación del lector y lo adoctrinan, por ser lecturas carentes de profundidad. Tal  y como afirma Zipes (2001:55), es difícil que los niños acaten a pies juntillas las normas y reglamentos que les regirán en la vida adulta, pero también es verdad que gobiernos, instituciones educativas, religión y sobretodo, técnicas mediáticas tienen una gran influencia en el comportamiento de los mismos.

martes, 1 de octubre de 2013

El canon literario y la literatura infantil y juvenil. Los cien libros del siglo XX Isabel Tejerina Lobo

El canon literario es la intención de seleccionar diferentes obras y autores atendiendo a una serie de criterios determinados en función de los objetivos propuestos. Se trata una labor subjetiva que pretende la excelencia estética de la obra, una tarea complicada cuando de trata de obras de literatura infantil ya que no hay muchas.

Según Teresa Colomer hay cuatro aspectos que siempre deberíamos tener en cuenta a la hora de elaborar un canon literario: la calidad literaria, los valores educativos, el gusto de los niños  y el itinerario de aprendizaje literario.


«Cien libros para un siglo». Un libro de los libros de la LIJ del siglo XX


Esta obra hace una  selección de las 100 obras de literatura infantil y juvenil universales más importantes del pasado siglo con la peculiaridad de escoger una única obra destacada por año. Ese esquema de distribución hace atractiva la obra, sin embargo condiciona mucho la selección ya que en un mismo año pueden coincidir muchas grandes obras.


Los géneros literarios que más abundan pertenecen a la narrativa, en concreto son álbumes ilustrados y comics: Superman, Tarzán, Tom y Jerry, Mickey Mouse, Lucky Luke, El coyote, Carlitos y Snoopy, El capitán Trueno, Mortadelo y Filemón….

El teatro y la poesía apenas aparecen, sólo se ofrecen algunos títulos aislados.  La ausencia más destacad es Harry Potter, la obra de J. k.  Rowling  no aparece por motivos particulares de la editorial española.Tampoco aparece Manolita Gafotas, la obra de Elvira Lindo.

El libro sigue siempre la misma estructura, en la página izquierda aparece la reseña del año y autor correspondientes mientras que en la derecha se reproduce un fragmento significativo y la portada de la obra. Hay 21 nacionalidades diferentes, donde destacan los autores españoles, británicos y americanos como Doyle con  Sherlock Holmes, Tolkien y El señor de los anillos y James Matthew Barrie con Peter Pan.


Casi todos los autores son varones, en su mayoría españoles, lo cual no queda claro si obedece a criterios objetivos o si por el contrario nuestra literatura merece esa amplia cobertura.


En conclusión, Cien libros para un siglo es una obra que selecciona cien obras de literatura infantil y juvenil que deben ser conocidas por las nuevas generaciones de lectores.